Es una locura como esta fotógrafa rusa, consigue que la luz acaricie a las modelos. Lo que parece una sencilla serie de retratos al atardecer, tiene detrás horas y horas de trabajo, un procesado muy fino; de esos que casi no se notan; con correcciones selectivas, trabajo con niveles, canales etc… eso unido, a que la «hora feliz» en la que saca esas fotografías dura tan solo unos minutos, lo que dificulta el trabajo.
Para mí sería un sueño alcanzar ese nivel de contrastes y tonos.
Disfruten de web y sus galerías en Flickr y en 500px.
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febrero 22

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